“Ocurre, con cierta frecuencia, una especie de “travestismo” del discurso, que pasa de haber expresado en el pasado el más radical militarismo a una verborrea democrática en el presente, que se reconoce rápidamente como falsa, o que tiene la virulencia siempre sospechosa de los “conversos”. Periodistas, políticos, académicos traslapados por arte de magia a un discurso liberal del todo ajeno a sus prácticas antiguas y actuales, travestis que no pueden o no quieren dar cuenta de una experiencia difícil, contradictoria, y de sus significados. Se podría afirmar incluso que cualquier reflexión, para que sea “verdadera”, debe dar cuenta de lo vivido y sus sentidos; si se extravían los sentidos del pasado, difícilmente se encontrarán los del presente.” Pilar Calveiro