Cavilaciones

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La Memoria acorralada (I)

“Sabías de sobre, mamá, que no conservaba ningún pretendiente más de seis meses; no por la precaución de no comprometerme a la ligera, como te escuché contarle a una prima demasiado curiosa, sino porque mi corazón se congelo entre temores y lamentos. me evado cada vez qaue me siento demasiado cerca de cualquier demostración de cariño. me pasé la vida temblando en retrospectiva, luchando contra demonios que hice míos. ¿cómo me puede enamorar con esta ansiedad perpetua que llevo dentro? Sin embargo, quisiera tanto poder aferrarme a alguien y permitir a esa relación que me imponga su propio calendario y sus colores, ¡da igual si son alegres o morosos!; gozar de la embriaguez y dejarme arrastrar como un íntimo grano de arena, y naufragar en cualquier sitio, feliz o infeliz, febril y viva.”

La Memoria Acorralada
Évelyne Trouillot

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